jueves, 15 de mayo de 2014

Explosión e incendio

La noche que duró once días
El estallido del Buque Petrolero Perito Moreno , marcó un antes y un después en la vida de los habitantes de Dock Sud. Desde aquella madrugada todo cambió para siempre, aún cuando la línea entre la vida y la muerte en el Polo Petroquímico depende de un chispazo.
Las llamas iluminan la ciudad. Desde la Avenida Mitre en Avellaneda puede verse a lo lejos, lo que desde cerca no se visualiza. El fuego alcanza los 200 metros de altura pero los bomberos, la Prefectura y la población de Dock Sud, cerca del Polo Petroquímico no toma conciencia de lo que está ocurriendo a pocos metros de allí, más precisamente en el Polo Petroquímico. El Polo alberga a más de 45 empresas, la mayoría de ellas de alto riesgo, entre las que relucen Shell e YPF. Antes del 2008 doce de éstas, tratantes de productos químicos, deben mudarse ya que no se renovarán sus habilitaciones. Tagsa, Indupa, Down Chemical, que acumula tóxicos sin clasificación y Petro Río que nunca contó con habilitación municipal, son algunas de ellas.

El Docke, como lo llaman sus vecinos, es raro. Parece otra ciudad dentro de una ciudad. Inmigrantes, hijos de inmigrantes, gentes del interior y autóctonos conviven en un crisol de razas que nació en los años del progreso industrial y se fue esparciendo a lo largo y ancho de la localidad, limitando con Isla Maciel, Avellaneda centro y el riachuelo.
La comunidad Caboverdiana convive con la yugoslava, la Gallega, la Ucraniana. Se nota en los rasgos, en la mirada, en los cabellos y en las charlas de bares que rodean el barrio. Las torres a la espalda del Estadio de Sportivo Dock Sud dan cuenta de un barrio crecido a las veras de la Usina eléctrica de la Italo Argentina, posteriormente Segba, finalmente Edesur, signos de una modernidad que se resiste a instalarse entre las casillas de chapa y conventillos que aún perduran en el lugar.
La noche en Dock Sud es particular. La gente deambula por las calles hasta altas horas de la madrugada y los comercios, en su mayoría almacenes y kioscos poli rubro están las 24 horas disponibles ya que son negocios familiares y se turnan para realizar horarios rotativos.
Historia de Vida 1
“Esa noche yo estaba atendiendo una vecina que vino a comprar fiambre" relata Juan , vecino del partido y testigo presencial del incendio y agrega: "La explosión me rompió los vidrios del local y tembló todo de golpe, nos asustamos.
En principio pensé que era una casa con garrafa, quedamos sordos, luego me enteré lo del barco de YPF y salí corriendo a ver lo que pasaba en el Polo". Esa fue la noche más larga de su vida asegura Juan y sostiene que fue ese mismo momento y tras ver la desesperación y miedos en la gente que marcó un antes y después en su vida. Hijo de inmigrantes españoles, decidió mudarse al mes siguiente tras haber vivido allí más de 37 años.
Juan Jugovik hoy tiene 53 años. Morocho de ojos claros admite que su padre trabajaba en la caldera de Segba por esos años y que había conocido a su madre en los bailes de Finisterre, la comunidad Gallega que tiene sede en Dock Sud. Por momentos añora aquella vida en el Docke, piensa, reflexiona, sonríe y vuelve a arrancar. Suspira, " la decisión fue un poco por el miedo a que aquello volviera a ocurrir y otro tanto porque pensé que ya el "Docke" no sería jamás igual que esa noche"
El Barco, propiedad de YPF descargaba combustible en la dársena de acceso del Polo, eran pasadas las doce de la noche y el frio de junio calaba sobre los huesos de los operarios, de los trabajadores que regresaban a sus hogares y de los mendigos que deambulaban por la zona. Las vacaciones de invierno corrían por entonces.
Durante once días ininterrumpidos, los bomberos de Prefectura trabajaron combatiendo las llamas que alcanzaban los 200 metros de alto y que prácticamente partió al buque en dos.
Cabe destacar la gran labor de los bomberos cuyo objetivo principal, además de extinguir las llamas, fue evitar que el fuego alcanzara los depósitos cercanos al buque, que hubiesen originado una catástrofe mucho mayor. Mientras tanto, se dada a conocer la cantidad de víctimas, que ascendía tres muertos y seis desaparecidos. Con el buque en llamas, los cuatro tripulantes lograron arrojarse y nadar hasta la orilla para salvar sus vidas. El acceso de las ambulancias al lugar era dificultoso, porque el fuego había elevado la temperatura hasta centenares de metros alrededor de la embarcación. Un día después del estallido, un grupo de bomberos logró abordar el barco para atacar frontalmente el foco del incendio: las explosiones se sucedían en el interior del casco
Poco después, el fuego se incrementó súbitamente en el sector de popa y obligó al personal de bomberos a retirarse del buque y comenzar nuevamente la lucha por evitar que se propaguen las llamas. Mientras tanto, se dio a conocer el saldo provisorio de víctimas, tres muertos y seis desaparecidos. 
El barco ardía en su parte media, lo que obligó a intensificar las tareas para evitar la explosión del tanque número seis, aún cargado con 3.000 metros cúbicos de petróleo crudo. Finalmente y luego de varias jornadas más de intensa batalla, las llamas fueron extinguidas totalmente. Descargado de http://www.prefecturanaval.gov.ar/
Historia de vida 2
"Estuve varios meses desembarcado hasta que se dio la orden de volver a embarcar corría el año 1984 febrero o marzo más o menos navegue unos meses cuando decidí bajar de licencia, pero como tenía poco tiempo acumulado de licencia no me lo permitían, la única forma era pedir la baja, como pensaba ingresar a la facultad de medicina, lo hice, corría el mes de junio esta en puerto piojo, me desembarque, horas después me entere del brutal siniestro donde lamentablemente, camaradas y amigos fallecieron y uno con su hijo que fue a conocer el buque, mi compañero Torres se salvo bajando por los cabos de amarre y al agua". Fuente: Relato a mi persona de Miguel Angel Ceriotti (tripulante del buque).
El siniestro fue atacado directamente por Bomberos de Prefectura al que se sumaron las dotaciones de Barracas, La Boca, Avellaneda, Wilde, Lanús, Echenagucía y Policía Federal. Dock Sud no tenía cuartel propio y el incendio del buque fue la piedra fundacional. Al año siguiente, en 1985 los Bomberos Voluntarios de Dock Sud inauguraron su cuartel de la calle Quiroga entre Alem y Huergo donde funciona hasta el día de hoy y en el que se preparan para su trigesimo aniversario en 2015.
Historia de vida 3
Antes de ascender a comandante, Lucía Segovia peleó durante muchos años en la primera línea de fuego, apenas protegida por un frágil casquito sin visera, de esos que usaban los bomberos hace veinticinco años.
El mismo casco sin pretensiones que llevaba aquella noche de 1984 cuando explotó el buque tanque Perito Moreno en la dársena del Dock Sud, "El Docke", como llaman sus habitantes a esa localidad, sembrada de destilerías y casitas de chapa, en la que esta bombera jefa nació y creció.
El fantasma latente en aquella catástrofe histórica que duró once días era el de una explosión a gran escala por la cercanía de las llamas con los depósitos de combustible de la zona. El cuerpo de bomberos tomó entonces una decisión de alto impacto: meterse adentro del buque partido para atacar el fuego de frente. Una movida jugadísima que, con llamas de más de 20 metros, le hacía galopar el corazón a esta joven bombera que, por aquel entonces, tenía 27 años. Pensó que jamás saldrían con vida de aquel infierno. Pero sucedió todo lo contrario. No solamente salió con vida, sino que gracias a aquella hazaña de los bomberos se evitó una tragedia mayor en la dársena, el destacamento se convirtió en cuartel y, un año más tarde, logró independizarse de los bomberos voluntarios de Avellaneda.
Un cuartel del que hoy es jefa de jefes, es decir, comandante. Esto significa que Lucía Segovia es la bombera voluntaria de mayor rango en la Argentina. Además dirige la Escuela infantil de cadetes: los bomberitos.
Entró al destacamento con apenas 17 años, y hace 35 que su vida familiar se rige al ritmo de la sirena. De noche y de día.
Y no es metáfora: infinitas veces, en todos estos años, se levantó de madrugada junto con su marido, también bombero, para subirse a la autobomba, con destino incierto, pero jamás tranquilo: socorrer a una embaraza, hacerle respiración boca a boca a una anciana en pleno infarto, rescatar a gente atrapada en un ascensor, salvar a niños amenazados por el humo; entrar en el interior de una casa muda, habitada por una familia que no sale desde hace días; salvar a suicidas potenciales o reales.
En una palabra: hace treinta y cinco años que vive caminando en los extremos.
"Y, yo supongo que alguna vez debí haber ido a un psicólogo, pero nunca lo hice." En realidad, una vez sí lo hizo. O, más precisamente, una psicóloga tuvo que ir hasta el cuartel para "charlarles a los muchachos", como ella misma cuenta. Fue la semana que siguió a un rescate fallido. En aquellos días grises, la moral había descendido al décimo subsuelo en el cuartel de bomberos.
La explosión del buque tanque “Perito Moreno” fue uno de los hechos más recordados por los vecinos de Avellaneda, especialmente por aquellos que residían en Dock Sud.
La noche del 28 de junio de 1984, la embarcación estalló mientras descargaba combustible en el Polo Petroquímico. Los caminos exhiben enormes pozos de 5 metros de diámetro por donde circulan bamboleantes camiones de combustibles, gas comprimido, tóxicos, etc.… Un segundo bastaría para que Avellaneda, Barracas y La Boca queden destrozadas, aún recordamos los daños provocados por la explosión del Perito Moreno, un barco de combustible que se hallaba en el canal Dock Sud.
Estas empresas son responsables de la emisión de metales pesados como plomo y cromo y de la liberación de cantidad de gases tóxicos como tolueno, benceno y xileno que en libre y desinteresada combinación convierten a los 40.000 habitantes de Dock Sud, los 328.980 de las proximidades de Sarandí, Avellaneda y los 183.022 de La Boca y Barracas en conejillos de india…
Los habitantes de Villa Inflamable, además de soportar las emanaciones tóxicas, los metales pesados, las dioxinas cancerígenas y los lixiviados de los rellenos de basura, viven en condiciones precarias, incluso extremas. Algunas casillas se levantaron sobre ciénagas contaminadas.
Para el afuera, las noches de Dock Sud son muy similares a las de la noche del 28 de junio de hace 30 años atrás. La gente deambula por sus calles, los bomberos se cambian la guardia y desde el polo Petroquímico las nubes del cielo se entremezclan con los vapores que las chimeneas respiran a lo alto.
Para el adentro, una cosa si ha cambiado desde esa noche que duró once días, su gente, sus bomberos y sus comerciantes no tienen dudas, Dock Sud ya no es como antes desde aquella explosión. Aquí, la vida y la muerte se separan por un chispazo, y el miedo juega un rol importante.
Por Javier Rios

4 comentarios:

  1. Contiene información errónea Dock Sud tenia destacamento de Bomberos perteneciente a Aveĺaneda en 85 se independizarnos de los Bomberos de Avellaneda. Bueno el cuartel estuvo toda la vida en Quiroga entre Álem y Nuñez.

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