martes, 6 de mayo de 2014

Capacitación a niños pobres

“Los talleres son puertas que abren diferentes intereses”

Hablamos con Laura Bergotto, coordinadora del área de Desarrollo de Fondos en la ONG Proyectarg, que contiene a habitantes de villas de Capital Federal

Es jueves por la tarde, Laura Bergotto, corre de un lado a otro como todos los días, siempre con mucho trabajo dentro del área que coordina, en la ONG Proyectarg que se encarga de dar capacitación a niños, jóvenes y adultos de bajos recursos de manera gratuita.

Vestida con un pantalón negro y un saco, se hace  tiempo para recibirnos y contarnos sobre la labor que realiza dentro de la asociación que es financiada por empresas y organizaciones públicas

¿Qué es Proyectarg y cuál es su labor dentro de la sociedad?

Proyectarg es una organización sin fines de lucro que inicio en el año 1982 como un proceso de transformación social, tomando como eje de acción a la educación. Nosotros como asociación lo que buscamos es crear espacios y condiciones que promuevan la educación y el desarrollo integral de poblaciones desfavorecidas de nuestro país a partir del trabajo en red, sea mediante proyectos o talleres para personas carenciadas.

A lo que apuntamos es a lograr igualdad de oportunidades para la transformación social a través de un modelo educativo basado en los derechos humanos y los principios democráticos.

¿En qué consisten estos proyectos?

Los proyectos consisten en talleres para adolescentes, jóvenes y adultos de bajos recursos, con lo cual pretendemos darle de alguna manera alguna salida laboral con los mismos. Cada taller cuenta con una duración de cuatro meses, menos los protalleres que duran alrededor de ocho meses.

Nosotros buscamos los talleristas, los recursos, los operadores sociales y el gobierno social pone los chicos. Por ejemplo este año logramos conseguir el financiamiento por Mecenazgo, por el programa Fortalecimiento de las organizaciones sociales civiles, Telefónica, Itaú, IRSA, La embajada de Mónaco entre otras un financiamiento en total de 22 proyectos que en lo largo del año se irán llevando a cabo.

El cupo por cada taller es de 25 chicos máximo; las inscripciones las hace el gobierno de la ciudad, nosotros no intervenimos en nada, hacemos la difusión por nuestra cuenta porque nos interesa que conozcan los talleres.

¿Qué crees que podría cambiar o que no a funcionado con la metodología que están usando?

Cada proyecto es particular, lo que se hace es un diagnóstico de la población, de las necesidades, de la institución. Si algo falló tiene que ver con la población que cambió, a veces, damos talleres en hogares, los chicos van rotando, o también tiene que ver de repente con que un diagnóstico iba con tal temática y después no era esa temática. Por ejemplo en su momento teníamos un presupuesto, hasta que pasaron dos años y conseguimos el financiamiento de ese proyecto entonces se tiene que achicar el proyecto en cantidad de encuentros, o no comprar una notebook y comprar otra cosa, esas son fallas que se van dando, a veces se pueden prever, a veces no, y eso obstaculiza el proyecto.

Y para terminar ¿Has visto algún cambio de gran escala en la educación de los chicos?

Todos los años me sorprende lo que generan los talleres, los veo como puertas que abren diferentes intereses, por ejemplos en Lugano, chicos que no estaban acostumbrados a trabajar con materiales de pinturas, de plástica de calidad, con pinceles y demás, les encantó y que quieren seguir estudiando.

También las chicas de maquillaje que quieren hacer un micro emprendimiento, esto promueve el desarrollo de sus capacidades, despierta en ellos como otros intereses que quizás no tienen quien los motive y de repente darse cuenta que hace cosas increíbles y después te están demandando más y eso es gratificante.

Por Milagros Carolina Rosales Cordova

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