“El parto
humanizado debe ser institucionalizado”
A partir de la promulgación del Decreto
25.529, que estipula los derechos de los padres y de los recién nacidos, se
implementó un debate acerca de los aspectos a tener en cuenta para que la
ceremonia del nacimiento se desarrolle en un ámbito ideal. Algunos sostienen
que el mejor lugar es el hogar, otros reafirman que los hospitales y las
clínicas brindan la infraestructura necesaria para no correr ningún riesgo.
Marcelo Moreschi es obstetra y hace más de
diez años que se desempeña en el Hospital “Presidente Perón” de Sarandí. Luego
de atravesar el hall principal de ese centro médico, un ascensor metálico
conduce al quinto piso donde funciona el sector de maternidad. Allí en una breve
pausa de la rutina del fin de semana, en la que hace guardia de corrido,
reflexiona acerca de la normativa sancionada hace más de diez años pero que
todavía no tiene plena aplicación y sostiene que “queda mucho por hacer sobre
todo porque si hoy se habla de parto humanizado, eso significa que había una
falencia, que hace necesaria una autocrítica por parte de los profesionales de
la salud y por otra parte se necesitan
cambios en la sociedad y
en el sistema sanitario”.
Desde la página Web del ministerio de Salud
de la Nación se difunden recomendaciones para un alumbramiento seguro, una de
ellas es contundente: el nacimiento debe ser en un hospital. Por otra parte
quienes defienden la modalidad domiciliaria son atendidos por licenciadas en
obstetricia, más conocidas como parteras que obtienen el título habilitante
luego de cursar una carrera universitaria que dura cuatro años.
“Lo que estaría bueno es que la ley sacuda
al médico, porque puede contribuir a cambiar ciertas actitudes y a fijarse más
en el paciente desde el respeto y la parte humana”, sostiene Moreschi y agrega
que: “sería positivo que cambien ciertos aspectos a partir de la ley, los
profesionales tenemos que hacer un mea culpa porque si existe la necesidad de
humanizar el parto, significa que antes hubo maltrato o no se tenían en cuenta
cuestiones como el respeto hacia el paciente. Por eso si cuestionar la ley, es
volver para atrás en el tiempo para tener en cuenta la parte humana, entonces
volvamos atrás”.
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| Doctor y obstreta Marcelo Moreschi |
La práctica de una cesárea no tiene que ver con una estricta decisión
del médico. “A veces la embarazada solicita que le realicen una intervención
para no pasar por un parto traumático o doloroso. No es un negocio de las obras
sociales como se suele creer, porque el post operatorio significa atención
especializada y más días de internación” argumenta el facultativo, y por otra,
parte advierte que la industria del juicio por mala praxis “cambió la forma de
trabajo del médico porque no se trabaja con seguridad”.
Canadá es uno de los países con mayor
cantidad de nacimientos en el hogar porque existe un sistema que es ordenado y
que posibilita el rápido acceso a un centro hospitalario si surge alguna
complicación. En nuestro país hay una infraestructura insuficiente: “Debe
existir un plan B por si se presenta alguna complicación y acudir urgente al
hospital. Por más que un embarazo tenga un seguimiento y los controles
estrictos, siempre existe un riesgo de vida porque esto es medicina” sostiene
el obstetra al hacer un análisis en el ámbito local.
Con respecto al parto en el agua, Moreschi
desaconseja esta modalidad porque “se pueden presentar factores de riesgo a
nivel infectológico tanto para la mamá como para el bebé” y además alerta que
no se evita una situación traumática porque “el niño nace de manera abrupta y
si Dios hubiera querido que naciéramos en el agua nos habría hecho delfines”.
Además, resalta que es muy importante la información que se brinda porque los
cursos previos pueden ayudar a que las mamás tengan un acercamiento a la
metodología que se va a usar, sobre todo
a la terminología y drogas que se suministran. “Es destacada la data que
suministran, aunque los cursos donde enseñan a pujar y a respirar a veces no
son muy efectivos porque en el momento clave surge lo que la mamá pueda hacer
durante el trabajo de parto” observa el especialista.
Cuando se refiere a la implementación de
la nueva legislación, Moreschi, critica lo que denomina marketing del parto
porque “existe un interés económico ya que no nos tenemos que olvidar que las
instituciones que prestan servicios de salud son empresas. Además el Estado no
puede dar respuesta a nivel federal que asegure un cambio social o del sistema
de salud”.
Aún queda mucho por debatir acerca de la
modalidad con la cual se va a implementar la ley de parto que regula los
derechos de los pacientes y los deberes de los profesionales, quizás el desafío
será encontrar “un punto medio de parto humanizado institucionalizado” como
sostiene el obstetra del nosocomio “Presidente Perón”, antes de hacer la
recorrida diaria final por el sector maternidad.


