jueves, 25 de septiembre de 2014

Vigencia de la ley

“El parto humanizado debe ser institucionalizado”

A partir de la promulgación del Decreto 25.529, que estipula los derechos de los padres y de los recién nacidos, se implementó un debate acerca de los aspectos a tener en cuenta para que la ceremonia del nacimiento se desarrolle en un ámbito ideal. Algunos sostienen que el mejor lugar es el hogar, otros reafirman que los hospitales y las clínicas brindan la infraestructura necesaria para no correr ningún riesgo.   

Marcelo Moreschi es obstetra y hace más de diez años que se desempeña en el Hospital “Presidente Perón” de Sarandí. Luego de atravesar el hall principal de ese centro médico, un ascensor metálico conduce al quinto piso donde funciona el sector de maternidad. Allí en una breve pausa de la rutina del fin de semana, en la que hace guardia de corrido, reflexiona acerca de la normativa sancionada hace más de diez años pero que todavía no tiene plena aplicación y sostiene que “queda mucho por hacer sobre todo porque si hoy se habla de parto humanizado, eso significa que había una falencia, que hace necesaria una autocrítica por parte de los profesionales de la salud  y por otra parte se necesitan cambios en la sociedad y 
en el sistema sanitario”.

Desde la página Web del ministerio de Salud de la Nación se difunden recomendaciones para un alumbramiento seguro, una de ellas es contundente: el nacimiento debe ser en un hospital. Por otra parte quienes defienden la modalidad domiciliaria son atendidos por licenciadas en obstetricia, más conocidas como parteras que obtienen el título habilitante luego de cursar una carrera universitaria que dura cuatro años.

“Lo que estaría bueno es que la ley sacuda al médico, porque puede contribuir a cambiar ciertas actitudes y a fijarse más en el paciente desde el respeto y la parte humana”, sostiene Moreschi y agrega que: “sería positivo que cambien ciertos aspectos a partir de la ley, los profesionales tenemos que hacer un mea culpa porque si existe la necesidad de humanizar el parto, significa que antes hubo maltrato o no se tenían en cuenta cuestiones como el respeto hacia el paciente. Por eso si cuestionar la ley, es volver para atrás en el tiempo para tener en cuenta la parte humana, entonces volvamos atrás”.

Doctor y obstreta Marcelo Moreschi
Se estima que en el Hospital Perón -que brinda servicio de salud pública a sectores de bajos ingresos que no tienen cobertura de obra social-  se atienden 1500 nacimientos al año. Esta cifra en constante disminución parece indicar un cambio cultural signado a veces por cuestiones económicas o sociales. Por otra parte el alumbramiento en casa brinda cierto status a quienes pueden pagar un promedio de 7.000 pesos por la atención en ese tipo. Lo importante en ambos casos, es que la legislación estipula que la mamá debe ser acompañada por una persona de su confianza y que además tiene el derecho de ser informada acerca de las prácticas médicas más convenientes en cada caso.

La práctica de una cesárea  no tiene que ver con una estricta decisión del médico. “A veces la embarazada solicita que le realicen una intervención para no pasar por un parto traumático o doloroso. No es un negocio de las obras sociales como se suele creer, porque el post operatorio significa atención especializada y más días de internación” argumenta el facultativo, y por otra, parte advierte que la industria del juicio por mala praxis “cambió la forma de trabajo del médico porque no se trabaja con seguridad”.

Canadá es uno de los países con mayor cantidad de nacimientos en el hogar porque existe un sistema que es ordenado y que posibilita el rápido acceso a un centro hospitalario si surge alguna complicación. En nuestro país hay una infraestructura insuficiente: “Debe existir un plan B por si se presenta alguna complicación y acudir urgente al hospital. Por más que un embarazo tenga un seguimiento y los controles estrictos, siempre existe un riesgo de vida porque esto es medicina” sostiene el obstetra al hacer un análisis en el ámbito local.

Con respecto al parto en el agua, Moreschi desaconseja esta modalidad porque “se pueden presentar factores de riesgo a nivel infectológico tanto para la mamá como para el bebé” y además alerta que no se evita una situación traumática porque “el niño nace de manera abrupta y si Dios hubiera querido que naciéramos en el agua nos habría hecho delfines”. Además, resalta que es muy importante la información que se brinda porque los cursos previos pueden ayudar a que las mamás tengan un acercamiento a la metodología que se va a usar,  sobre todo a la terminología y drogas que se suministran. “Es destacada la data que suministran, aunque los cursos donde enseñan a pujar y a respirar a veces no son muy efectivos porque en el momento clave surge lo que la mamá pueda hacer durante el trabajo de parto” observa el especialista.

Cuando se refiere a la implementación de la nueva legislación, Moreschi, critica lo que denomina marketing del parto porque “existe un interés económico ya que no nos tenemos que olvidar que las instituciones que prestan servicios de salud son empresas. Además el Estado no puede dar respuesta a nivel federal que asegure un cambio social o del sistema de salud”.


Aún queda mucho por debatir acerca de la modalidad con la cual se va a implementar la ley de parto que regula los derechos de los pacientes y los deberes de los profesionales, quizás el desafío será encontrar “un punto medio de parto humanizado institucionalizado” como sostiene el obstetra del nosocomio “Presidente Perón”, antes de hacer la recorrida diaria final por el sector maternidad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario