lunes, 6 de abril de 2015

Umberto Eco: "El diario funciona aún como si Internet no existiera"

La nueva novela del italiano critica al periodismo contemporáneo
Por Juan Cruz  | Para LA NACION

Umberto Eco tiene a la entrada de su casa de Milán el periódico de su pueblo (Alessandria, en el Piamonte), que recibe diariamente. Cuando le pedimos fotos de su juventud fue a una computadora, que es el centro borgiano de su aleph particular, su despacho, y encontró las que lo llevan al principio mismo de su vida. Todo lo hace con eficacia y buen humor, rápidamente; lleva en la boca el tabaco apagado con el que seguramente huye del tabaco.

Tiene una inteligencia directa, no rehúye nada, ni hace circunloquios. Acostumbrado a pesar las palabras, las dice como si le vinieran dadas por un ejercicio intelectual que tiene su reflejo en los pasillos superpoblados de esta casa que se parece al paraíso de los libros. Ya tiene 83 años; ha adelgazado: lleva una dieta que lo alejó del whisky y de otros excesos, así que muestra el estómago achatado como una gloria conquistada en una batalla sin sangre.
Es uno de los grandes filólogos del mundo; desde muy joven ganó notoriedad como tal, pero un día quiso demostrar que el movimiento narrativo se demuestra andando y publicó, con un éxito planetario, la novela El nombre de la rosa (1980), cuyo misterio, cultura e ironía asombraron al mundo.

Desde ese éxito que hubiera envanecido a cualquiera no ha dejado de trabajar, como filólogo y como novelista, y desde entonces el profesor Eco es también el novelista Eco; ahora aparece con una nueva novela que le nace desde el centro mismo de sus intereses ciudadanos: él se siente un periodista cuyo compromiso civil lo ha llevado durante décadas a hacer autocrítica del oficio.Número cero pinta a un editor que monta un periódico que no saldrá, pero cuya presencia le sirve al magnate para intimidar y chantajear a sus adversarios. ¿Puede pensarse legítimamente en que en ese editor está la metáfora de Berlusconi, el gran magnate de los medios en Italia?, le pregunté a Eco. El profesor dijo: "Si quiere ver en Vimecarte un Berlusconi, adelante, pero hay muchos Vimecarte en Italia".
-Una novela sobre el periodismo. ¿Por qué?
-Llevo escribiendo críticas del oficio desde los años 60, además de tener en el bolsillo el carnet de periodista. Escribir sobre cierto tipo de periodismo era una idea que me rondaba en la cabeza desde siempre. Hay lectores que han encontrado en Número cero el eco de muchos artículos míos, cuya sustancia he utilizado porque ya se sabe que la gente se olvida mañana de lo que leyó hoy. Hasta el principio del libro es muy mío, pues ese episodio en que el agua no sale del grifo era también el principio de El péndulo de Foucault. Por aquel entonces, alguien me dijo que no era una buena metáfora, y la quité; pero ahora me gustó esa idea, el agua que se retiene en el grifo y no sale, y tú esperas que por lo menos salga una gota. Bajé al sótano, encontré aquel primer manuscrito y la volví a usar. Todo es así: en la discusión que hay con Bragadoccio [un periodista clave en la trama de la novela] sobre qué coche comprar, lo que escribo es un listado que hice en los años 90 cuando yo mismo no sabía qué auto quería.
Número cero está llena de referencias al cinismo del editor que pone en marcha un periódico para extorsionar...
-Tenía en mi mente a un personaje de la historia de Italia, Pecorelli, un periodista que hacía chantajes y no precisaba llegar a los quioscos: bastaba con que amenazara con difundir una noticia que podría ser grave para los intereses de otro. Al escribir el libro pensaba en ese periodismo que existió siempre y que en Italia recibió recientemente el nombre de "máquina del fango".
-¿En qué consiste?
-En que para deslegitimar al adversario no hace falta que lo acuses de matar a su abuela o de que es un pedófilo: es suficiente con difundir sospecha sobre sus actitudes cotidianas. En la novela, aparece un magistrado [que existió en realidad] al que no se descalifica directamente, se dice sólo que es estrafalario, que usa medias de colores. Un hecho verdadero, consecuencia de la máquina del fango.
-El director del periódico que no llega a salir, dice a través de su testaferro: "Es que la noticia no existe, el periodista la crea".
-Sí, naturalmente. Mi novela no es sólo un acto de pesimismo sobre el periodismo de fango; acaba con un programa de la BBC, que es un ejemplo de buen hacer. Porque hay periodismo y periodismos. Lo llamativo es que cuando se habla del malo, todos los periódicos tratan de hacer creer que se está hablando de otros. Muchos diarios se han reconocido en Número cero, pero han hecho como que estaba hablando de otro.
-El periodista está retratado también como un paranoico en busca de una historia cueste lo que cueste, y babea cuando cree encontrarla?
-Ocurre cuando Bragadoccio encuentra la autopsia de Mussolini. Siempre he dicho, también cuando escribía novelas históricas, que la realidad es más novelesca que la ficción. En La isla del día antes, describo a un personaje haciendo un extraño experimento para descubrir las longitudes; es muy cómico, y la gente dijo: "Mira qué bonita la invención de Eco". Pues era de Galileo, que también tenía ideas locas. Si buceás en la historia, podés hallar episodios más dramáticos, más cómicos, y también más verdaderos, que los que puede inventar cualquier novelista. Por ejemplo, mientras busqué material para Número cero hallé la autopsia entera de Mussolini. Y se la serví al personaje Bragadoccio, periodista de investigación, que babeaba mientras la iba utilizando para su crónica sobre la conspiración que se inventó.
-Y usted no la inventó, claro.
-Está en Internet, es así. Luego es muy fácil imaginar que un personaje tan paranoico y tan obsesivo como ese periodista empiece a gozar tanto de la autopsia como de las calaveras que encuentra en la iglesia de Milán por donde pasa su historia. También en este caso de la iglesia todo es verdadero: he intentado dibujar una Milán secreta, con esas calles, esas iglesias, que albergan realidades que parecerían fantasías.
-Ahora realidad y fantasía tienen un tercer aliado, Internet, que ha cambiado por completo el periodismo.
-Internet puede haber tomado el puesto del periodismo malo. Si sabés que estás leyendo un periódico como El País, La Repubblica, Corriere della Sera, podés pensar que existe un cierto control de la noticia y te fiás. En cambio, si leés un periódico como aquellos ingleses de la tarde, sensacionalistas, no te fiás. Con Internet ocurre al contrario: te fiás de todo porque no sabés diferenciar la fuente acreditada de la disparatada. Pensá tan sólo en el éxito que tiene en Internet cualquier página web que hable de complots o en la que se inventen historias absurdas: tienen un increíble seguimiento de personas que se las toman en serio.
-Ya es difícil pensar en el mundo del periodismo que protagonizaban, aquí, en Italia, gente como Piero Ottone?
-¡Pero la crisis del periodismo en el mundo empezó en los cincuenta y sesenta, justo cuando llegó la televisión, antes de que ellos desaparecieran! Hasta entonces, el periódico te contaba lo que pasaba la tarde anterior, por eso muchos se llamaban diarios de la tarde: Corriere della Sera, Le Soir, La Tarde, Evening Standard. Desde la invención de la televisión, el periódico te dice por la mañana lo que ya sabías. Y ahora pasa igual. ¿Qué debe hacer un diario?
-Dígalo usted.
-Tiene que convertirse en un semanal. Porque un semanal tiene tiempo, siete días para construir sus reportajes. Si leés Time o Newsweek, ves que varias personas han contribuido a una historia concreta, que han trabajado en ello semanas o meses, mientras que en un diario todo se hace de la noche a la mañana. Un periódico que en 1944 tenía 4 páginas hoy tiene 64, con lo cual tiene que rellenar obsesivamente con noticias repetidas, cae en el cotilleo, no puede evitarlo. La crisis del periodismo es un problema muy grave e importante.
-¿Por qué es tan grave?
-Porque es cierto que, como decía Hegel, la lectura de los periódicos es la oración de la mañana del hombre moderno. Y yo no consigo tomarme mi café de la mañana si no hojeo el diario; pero es un ritual casi afectivo y religioso, porque lo hojeo mirando los titulares, y por ellos me doy cuenta de que casi todo lo había sabido la noche anterior. Como mucho, leo un editorial o un artículo de opinión. Ésta es la crisis del periodismo contemporáneo. ¡Y de aquí no se sale!
-¿De verdad cree que no?
-El periodismo podría tener otra función. Estoy pensando en uno que haga una crítica cotidiana de Internet, y es algo que ocurre poquísimo. Un periodismo que me diga: "Mirá qué hay en Internet, mirá qué cosas falsas se están diciendo, reaccioná ante eso, yo te lo muestro". Y eso se puede hacer tranquilamente. Sin embargo, se piensa aún que el diario está hecho para que lo lean unos señores viejos -ya que los jóvenes no leen-, que además no usan Internet. Habría que hacer un periódico que se convierta no sólo en la crítica de la realidad cotidiana, sino también en la crítica de la realidad virtual. Es un posible futuro para un buen periodismo.
-En su novela, un editor concibe un periódico que no va a salir, para dar miedo. ¿Es una metáfora de lo que sucede?
-Y no sólo. Profundizo en la técnica del dossier. El chantaje consiste en anunciar una documentación, un informe. La carpeta puede estar vacía, pero la amenaza de que existe basta: cada uno tiene un cadáver en el armario o a lo mejor ha tenido una multa por exceso de velocidad hace treinta años. La amenaza de la existencia de un dossier es fundamental. Filósofos ilustres como Simmel y otros han dicho que el secreto más poderoso es el secreto vacío. Además, es una técnica infantil: el niño dice [burlándose]: "¡Yo sé una cosa que vos no sabés!". Y eso es una amenaza. Muchos de los secretos están vacíos y por eso son mucho más poderosos. Luego vas a ver los verdaderos informes y sólo son recortes de prensa. Se venden a un gobierno y a los servicios secretos o a la policía, llenos de cosas que sabíamos todos, menos los servicios secretos.
Número cero es ficción, pero todo se puede verificar en la realidad?
-Es el periodismo real del que hablo. Los periódicos especializados en la máquina del fango existen. No todos usan esta máquina, pero existen los que sí, y por una modesta suma de dinero podría dar los nombres.
-¿Y cómo se sale del fango?
-Dando noticias acreditadas. Además, ¿qué es la máquina del fango? Normalmente se utiliza para deslegitimar al adversario y desprestigiarlo sobre cuestiones privadas. En la época áurea, si no te gustaba un presidente de los Estados Unidos, ya fuera Lincoln o Kennedy, lo matabas; era por así decirlo un procedimiento honesto, como se hace en la guerra. En cambio, con Nixon y con Clinton se produjo una deslegitimación basada en cuestiones privadas. Uno incitaba a robar papeles, el otro hacía cosas con una chica en su estudio. Ésta es la máquina del fango. Aquel juez de Rímini de mi libro (que existió realmente, en otra ciudad) llevaba medias estrafalarias, fumaba demasiado. En realidad, había dictado una sentencia que no le había gustado a Berlusconi. Y lo que hizo la maquinaria del ex primer ministro fue buscar su desprestigio a través de episodios menores. Podés deslegitimar a Netanyahu por lo que hace con Palestina. Pero si lo acusás, pongo por caso, de pedófilo, entonces ya no estarás funcionando con hechos, sino que estás poniendo en marcha la máquina del fango.
-Frente a la máquina del fango?
-Las pruebas, las noticias contrastadas. Al fin y al cabo, en Italia, Berlusconi fue puesto contra las cuerdas contando lo que hacía por la noche en su casa. Se podían decir de él cosas mucho más graves, sobre sus conflictos de intereses, por ejemplo. Pero eso dejaba al público indiferente. Y en cuanto se probó que estaba con una menor de edad, entonces se lo puso en dificultades. Como ves, ¡hasta defiendo a Berlusconi! Él ha sido vencido a partir de revelaciones sobre su vida privada.
-¿Concibe que un día no haya periódicos?
-Es un riesgo muy grave porque, después de todo lo que he dicho de malo sobre el periodismo, la existencia de la prensa es todavía una garantía de democracia, de libertad, porque la pluralidad de los diarios ejerce una función de control. Pero, para no morir, el periódico tiene que saber cambiar y adaptarse. No puede limitarse a hablar del mundo. Ya lo he dicho: tiene que opinar mucho más del mundo virtual. Un periódico que sepa analizar y criticar lo que aparece en Internet tendría una función. En cambio, el diario funciona todavía como si la Red no existiera. ¡Es como si no se ocuparan nunca de su mayor adversario!
-¿Es su adversario?
-Sí. Porque lo puede matar..

martes, 2 de diciembre de 2014

Sociedad de fomento Florentino Ameghino

Ameghino al vecino

En esta oportunidad, presentamos la revista en cuestión realizada por los alumnos de la carrera de Periodismo, dentro de la cátedra de Periodismo Gráfico.

viernes, 28 de noviembre de 2014

La concientización contra el matrato a los caballos

Solo equinos

En esta oportunidad, presentamos la revista en cuestión realizada por los alumnos de la carrera de Periodismo, dentro de la cátedra de Periodismo Gráfico.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Publicación dedicada a la difusión de valores culturales

Espacios Recuperados

En esta oportunidad, presentamos la revista en cuestión realizada por los alumnos de la carrera de Periodismo, dentro de la cátedra de Periodismo Gráfico.

Gambeta

La revista de FADI Avellaneda

En esta oportunidad, presentamos la revista en cuestión realizada por los alumnos de la carrera de Periodismo, dentro de la cátedra de Periodismo Gráfico.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Pablo Flores, responsable de prensa

"La sala de cine recuperada de Wilde se transformará en un polo cultural"

El dirigente comunitario explicó además que “el espacio recrea y rescata la memoria de la comunidad".

Sin nada que envidiarles a los grandes salones comerciales, en zona sur se erige un nuevo escenario para los ciudadanos. Los vecinos, están felices al contar con su propio espacio, en el cuál se apuesta y ponen en juego el cine independiente. Se logra recuperar parte de la historia de la ciudad, que se perdió durante la década de los ’90, si bien está en otro sitio, en la calle Cruz Varela y Fabián Onsari, en el partido de Avellaneda, donde funcionaba la ex papelera “Del Plata”.

Hoy, el edificio está en manos de la comunidad y es manejado por un grupo de jóvenes que con sus ideales y convicciones, consiguieron nuevamente que la pantalla grande regrese al barrio y a su gente. La idea de estos ilusionistas, no es que solo sea el “cine” sino, transformarlo en un “polo cultural” y que sus vecinos se apropien del lugar.

A un año y medio de la inauguración de la sala, el deseo de los que colaboran, se hace realidad a cada paso que dan. No solo se proyectan películas, también cuentan con talleres que son dictados por los lugareños, pero no quieren quedarse, solo con estos objetivos y van por más, para seguir con el crecimiento y es por eso que quieren llegar a zonas aledañas y con masividad, por lo que promocionan y difunde con mayor fuerza para expandirse y continuar con el progreso.

La sala se constituirá en un polo cultural para la localidad.

¿De qué forma difunden el cine, cómo es su relación con otras instituciones sociales del barrio y de qué manera articulan con ellas?

- Usamos todos los medios virtuales y físicos que podemos, como responsable de la comisión de prensa y comunicación, me encargo de todos los eventos y talleres nuevos que se realicen, además de la cartelera y de las proyecciones, con sus días y horarios correspondientes.

Tenemos una revista mensual de 2000 ejemplares que se llama Favio, en homenaje al actor, director y guionista Leonardo Favio. Este medio nació con el primer aniversario de la sala y soy el responsable del armado, contenido y las notas que se publican. Se reparte en zonas con mayor movimiento de personas, como, en facultades, radios, plazas y en la municipalidad.

Poseemos una cuenta en las diferentes redes sociales, Facebook y Twitter, además del mail. En todos ellos la gente nos puede contactar, comentar y sumar sus ideas, pueden ver el cronograma de las distintas actividades y las fotos que subimos e informarse de lo que pasa o lo que va suceder en los días siguientes. Se difunde el lugar también a través de radios barriales y en el diario zonal de Avellaneda, “La Ciudad” sale un apartado de la cartelera de la semana.

Pablo Flores ilustró además que “con las demás instituciones de la ciudad, tenemos una buena relación e interactuamos con frecuencia y construimos un tejido social para lograr un barrio distinto. Acercar  al cine a los establecimientos educativos, clubes y diferentes organizaciones sociales para que puedan disfrutar de una película con los chicos. Igualmente seguimos con las visitas a instituciones como en el inicio. Articulamos con las organizaciones y si necesitan proyectamos en la calle, llevamos la pantalla inflable o la de tela.”

“Nos damos una ayuda mutua, cuando nosotros organizamos eventos y necesitamos mesas, sillas o cualquier otro material que precisemos, los clubes nos ayudan al igual que otros organismos sociales.”

¿Cómo es sustentado el lugar y en qué momento del año tienen más recaudación?

- Tenemos un kiosco, que es la segunda entrada de dinero fuerte, la primera es el cine y organizamos eventos, pero no recaudamos efectivo porque lo hacemos para la comunidad. Así nos sustentamos. La verdad que hacemos lo que podemos y aprovechamos los momentos claves del año, que en donde más dinero se recauda, que son las vacaciones de invierno o las de verano, con una entrada de solo $5, uno con esa plata, no hace nada, pero a nosotros nos suma, nos sirve y nos ayuda.

¿Cuántos son los integrantes de la comisión, cómo es la organización y la división de funciones?
- Somos alrededor de cuarenta, los que conformamos la comisión actualmente y con respecto a las funciones tratamos de que cada uno tenga su tarea para desarrollar, para poder organizarnos de la mejor manera, pero varía porque los que participamos, algunos dejan, otros se suman y otros regresan. Tengamos en cuenta que esto es extra laboral a lo que uno puede hacer, uno tiene su familia, su trabajo y su vida.

A veces estamos en el trabajo y estamos pendientes de lo que pasa en el cine, permanecemos en contacto, por si tal profesor de tal actividad se hizo presente, si la película se proyectó, si tal función comenzó a horario.

Tenemos la cabeza repartida en mil cosas, a pesar que cada uno tiene su tarea, terminamos todos encargándonos de todo.

¿Cuántas salas disponibles tienen, que capacidad tienen, cómo es el cuidado y su mantenimiento?

- Contamos con una única sala con capacidad de 180 butacas, pero hoy solo tenemos para 174 personas debido a que se rompieron 6 y se encuentran en reparación.

El cuidado del lugar es difícil, por un lado existe gente que la cuida y lo defiende sobre todos los vecinos y por el otro, personas que vienen, miran las películas, tiran el envoltorio de lo que consumen y se van, por lo que dejan algo desordenado y con suciedad. Ante estas situaciones lo que hacemos nosotros, previamente a cada proyección, damos una charla al público.

Primero para contarles lo que es el cine y luego para explicarles y pedir sobre el cuidado y el mantenimiento del salón, solicitar por favor que no tiren nada al piso y que utilicen los cestos de basura y de esta forma poder mantener limpia la sala, porque nosotros mismos somos los que limpiamos y además que cuiden las butacas y los distintos servicios porque de lo contrario, cada vez vamos a contar con menos lugares y por tal motivo con menos visitas que puedan disfrutar del cine.

¿Cómo consiguen el proyector para el cine, las cintas de los films,  qué  proyectan y qué géneros reproducen?

- Proyectamos distintos géneros de películas, tanto para chicos, como para adultos, si bien intentamos que en su mayoría sean producciones nacionales,  que cuenten nuestra historia para que la juventud la conozca. Nos fijamos si existe una fecha relevante de nuestro país para ver que películas podemos llegar a pasar para que el público se acerque, como por ejemplo “La noche de los lápices”, más allá que a la gente les gusta venir a ver las taquilleras y en el caso de los niños, las de Disney, que también las pasamos obviamente.

El primer proyector fue donado por el municipio, por parte del intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi.  Luego tuvimos un segundo, que nos donó el INCAA, por que el primero se nos rompió y estuvimos unos días sin poder proyectar. Afortunadamente el Instituto Nacional de Cine y Arte Audiovisuales repuso uno inmediatamente. En cuanto a las cintas, un porcentaje son donadas por el Instituto también.

¿Qué expectativas tienen con el cine y qué otros proyectos evalúan a futuro?
- Nuestra expectativa es que lo que logramos, se reproduzca en todos lados, que todas las instituciones funcionen de una forma, no burocrática, donde el barrio y la gente tenga participación activa y puedan organizarse, defender sus derechos.

En los proyectos a futuro, pensamos varios, pasa que a veces es difícil cuando tenés una estructura para mantener, más todas las otras actividades que hacemos por los diferentes barrios, se complica, pero lo principal que tenemos en carpeta, es formar nuestra propia radio y que sea para la gente y contar con un espacio mejor para los fines, concluyó Pablo Flores, el responsable de prensa del cine de Wilde

Por Abel Rojas

viernes, 7 de noviembre de 2014

Personajes

“El tango Caminito lo hizo un riojano que no conocía Buenos Aires”
El reconocido historiador de Avellaneda, Edgardo Cascante, nos abrió las puertas de su casa y no dejó tema sin tocar, entre el fútbol, la música y sus libros.
Transcurrió unos cuarenta minutos de charla y nuestro entrevistado se tomó un minuto para ofrecernos algo fresco de tomar, la situación actual de Independiente volvió a ser motivo de conversación por tercera vez y, a esa altura, recibimos como obsequio tres revistas y un libro de versos: “Con este poema gané un concurso literario en Uruguay”, comenta con una sonrisa mientras señala la hoja donde se encontraba su publicación.  El motivo que lo llevó a participar en dicho concurso fue porque una vez le insinuaron que un ingeniero no estaba capacitado para escribir poemas.
Es que en realidad, su formación académica es técnica el ingeniero Edgardo Cascante le dio paso al escritor e investigador, tras ser becado para estudiar en Japón y desarrolló varios postgrados en Italia y Estados Unidos. También estuvo a cargo de la dirección tecnológica de una reconocida empresa de telecomunicaciones y actualmente es miembro de la academia del Lunfardo. “De chico fui muy curioso, siempre me atrajo la historia pampeano-patagónica, los ferrocarriles, la navegación y la zoología”, dice con notable emoción.
El reconocido historiador se ofende cuando nota algún tipo de prejuicios en cualquier orden de la vida, que juzguen a las personas según su profesión o género: “No me gusta cuando aseguran que un periodista no puede arreglar su auto o una mujer no puede manejar un avión”, afirma y además agrega “Uno de los tangos más famosos que existen, “Caminito”, lo hizo un riojano ( Gabino Coria Peñaloza) que nunca vino a Buenos Aires”. Cabe aclarar que, Peñaloza, vivió en Buenos Aires, pero después que escribió la nombrada canción popular. Nos trae como ejemplo también que Lionel Messi fue descartado del fútbol argentino porque era muy chico y ahora es el mejor jugador del planeta.
Su primera investigación fue la historia de la producción y generación de energía eléctrica en Buenos Aires y alrededores. “Avellaneda fue el primer lugar en Sudamérica en tener una súper usina térmica, que es la usina Dock Sud”, afirma y además agrega: “hoy veo abundantes libros de escritores que se copian de autores que escribieron antes. No tenemos investigación”.
Al ser consultado por su libro Barracas al Sud, tarda unos segundos en responder, frota su mentón con la mano derecha y contesta que es un trabajo que realizó en una época donde estaba muy enojado, allá por la crisis del 2001, cuando sintió que era necesario volcar al papel todo el sentimiento que le despertaba su querida ciudad.
Al hablar de fútbol, Cascante no puede dejar de lado a su querido “Rojo”. Explica que “los diablos” nacieron por el año 1900 aproximadamente, ya que los ingleses no permitían jugar al fútbol a los argentinos; como consecuencia de esto, un grupo de muchachos decidió formar su propio club, es por eso que lo llamaron Independiente. Su pasión, sin embargo, no le impide ser objetivo y destaca que el primer campeón criollo fue Racing: “tenemos que ser justos”, dice, mientras levantaba ambos brazos hacia arriba.
Además, se toma un tiempo para detallar como fue el surgimiento de la Villa Tranquila en esta localidad: “Todo el terreno donde se encuentra el barrio, estaba ocupado originalmente por estancias que cultivaban frutas y hortalizas”. Destacaba que a comienzos del siglo pasado, los trabajadores de los frigoríficos e industrias aledañas comenzaron a establecerse en ese sector, y dieron origen al barrio que hoy conocemos.
En un determinado momento, le preguntamos sobre una publicación que había repercutido en distintos medios a mediados del año pasado, debido a un cruce subfluvial que unía a la Boca con la isla Maciel, que el mismo entrevistado publicó 24 años antes. “La verdad es que nunca averigüé si estaban hablando del mismo canal, me quedó la duda”, asegura mientras peinaba su bigote con los dedos.
Edgardo Cascante detalló la particular historia de "Caminito"

Algunas dudas reveladas
La ciudad de Avellaneda también posee tragedias en su historia. Edgardo Cascante nos habló del accidente que involucró al tranvía 105, en el viejo puente Bosch, el 12 de julio de 1930. La versión oficial responsabilizó a la niebla por falta de visibilidad, pero en realidad, la culpa resultó ser del motorman (conductor) ya que por ser novato no supo cómo frenar la formación y al estar el puente levantado, esta se precipitó al río.
Cuando llegamos al tango, la ciudadanía de Carlos Gardel se presenta como tema obligado y al preguntarle si el morocho del Abasto en realidad era uruguayo, el entrevistado realizó un pequeño salto del sillón y con determinación, aseguró que no existe posibilidad alguna que el zorzal sea nativo del país vecino: “Existen archivos históricos que son imposibles de falsificar en los que consta que Gardel era Francés”, dice mientras volvía a su posición habitual.
La entrevista llega a su fin, aunque es difícil finalizar cuando aún, es enorme lo que tenemos por conocer y Cascante, por compartir, no solo en lo que refiere a la historia de nuestra ciudad, sino de la provincia y el país. Es ese sabor a satisfacción y el deseo de un próximo encuentro para aprender más, y conocer esos detalles ricos que, en los libros de texto, no figuran.
Por Mariano Calvi